Alergia al polen del olivo: sobrevivir a mayo

En tierra de olivos, la primavera pasa factura a muchos. Cómo aliviar los síntomas y cuándo consultar.

Vivimos rodeados de olivos, y su polen, entre finales de abril y junio, es el gran culpable de las alergias primaverales en nuestra comarca: estornudos en cadena, picor de ojos y nariz, lagrimeo y, en algunas personas, tos y pitos en el pecho.

No lo confundas con un catarro: la alergia no da fiebre, el moqueo es claro como el agua, el picor de ojos y de paladar es muy característico y los síntomas empeoran al aire libre y los días de viento.

Para aliviarla: ventila la casa a primera hora y cierra después, evita el campo los días de máxima polinización, usa gafas de sol, y dúchate y cámbiate de ropa al llegar a casa. Los días de viento son los peores; los de lluvia, un respiro.

Si cada primavera lo pasas mal, no te resignes: los antihistamínicos actuales y otros tratamientos controlan muy bien los síntomas, y en algunos casos merece la pena estudiar la alergia a fondo. Consúltanos antes de que llegue la temporada.