Dolor de cabeza: cuándo es de consultar

Casi todos son benignos, pero algunos avisan. Claves para manejarlo y señales que no debes ignorar.

El dolor de cabeza es uno de los males más universales. El más común es el tensional: una presión a ambos lados, como un casco, ligada al estrés, a las malas posturas y al cansancio. La migraña es otra cosa: dolor pulsátil, a menudo de un solo lado, con náuseas y molestia por la luz, que obliga a parar.

Para los ocasionales: descansa, hidrátate, cuida el sueño y toma el analgésico cuanto antes, no cuando ya no puedas más. Y ojo con un clásico: tomar analgésicos muchos días al mes acaba provocando más dolor de cabeza del que quita.

Si son frecuentes, apunta durante unas semanas cuándo aparecen y qué habías hecho, comido o dormido: los desencadenantes (ayunos, ciertos alimentos, pantallas, la regla) se repiten más de lo que parece, y ese diario vale oro en la consulta.

Consulta sin esperar si un dolor aparece de golpe y es el peor de tu vida, si viene con fiebre alta y rigidez de cuello, tras un golpe en la cabeza, o con visión doble, pérdida de fuerza o dificultad para hablar. Esos no son para aguantar en casa.