Gripe o resfriado: cómo distinguirlos y cuidarte
Parecen lo mismo pero no lo son. Qué hacer en casa y cuándo conviene que te veamos.
El resfriado va poco a poco: moqueo, estornudos, algo de garganta y, como mucho, unas décimas. La gripe entra de golpe: fiebre alta, dolor muscular como si te hubieran dado una paliza, dolor de cabeza y un cansancio que tumba.
Los dos los causan virus, así que los antibióticos no pintan nada aquí: ni curan antes ni previenen complicaciones. Lo que funciona es lo de siempre, y funciona de verdad: reposo, beber líquidos a menudo y paracetamol para la fiebre y el malestar.
Consulta sin esperar si tienes dificultad para respirar o dolor en el pecho, si la fiebre no cede en tres o cuatro días, si empeoras cuando parecía que ya mejorabas, o si perteneces a un grupo de riesgo: mayores, embarazadas y personas con enfermedades crónicas.
Y el mejor truco para la gripe sigue siendo no pasarla: la vacuna cada otoño, sobre todo si eres mayor o tienes patologías. Un gesto de un minuto que ahorra semanas malas.